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DUNA DE PILAT - CAPBRETON – SAN SEBASTIÁN

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Fotos en: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1963509683926366&set=pcb.1963523340591667&type=3&theater

 

Y van cuatro, parece un zar ruso Iván IV, en referencia a que ya es el cuarto año consecutivo que hacemos una escapada los del viaje feis.

Este año aumentamos un día, se empezó saliendo solo un domingo los dos primeros años, el pasado año, una noche y este, desde el viernes. La pena, que falló gente.

Esta crónica, bien podía estar metida en el blog del www.viveculturaventura.com, ya que ese proyecto se creó, para temas de viajes, bueno, viajes por nuestra zona, este, era algo más lejos, así que lo meto en el blog personal.

La apuesta de este año era dura, salir el viernes y chuparnos 350 km, hasta llegar a la mayor duna de Europa, la duna de Pilat, en la bahía de Arcachon, en las Landas francesas, lugar que me encanta. La primera vez que la vi, con mi Raquelica, me enamoró, era un vieja solicos, con Carmen de camino, fue especial.

Una de las mayores sorpresas, la tuvimos días antes de salir. Adriana, la hija mayor de David e Inma, tenía unas ganas tremendas y puso unos divertidos dibujos en su agenda, dibujo las furgonetas y todo a la perfección, una con techo y otra sin techo, que salada.

El viaje con niños, pues como todos, pero se portaron de cine, solo una paradica, que nuestra benjamina nos regaló un vomitico.

Llegar a la frontera desde la nacional que cruza nuestra preciosa Navarra y meternos en la A63 francesa. Al final, nos salimos en Liphostey, en vez de subir hasta la A660. Pasamos Ychoux, por Sanguinet, hasta llegar en línea recta a la Duna. Carretera, aburrrida, de noche y cargante, ya que llevábamos varias horas de viaje. A la vuelta si que salimos por La Teste de Buch, pueblo que está muy cerca de la duna y tiene de todo, mejor camino.

Llegamos al aparcamiento de pago de entrada en la duna, para que estos vieran el sitio exacto donde iríamos al día siguiente. El aparcamiento te da media hora libre, que nos sobró para estirar la piernas en el sitio y buscar en el mapa el lugar donde íbamos a dormir con las furgos. También, si os queréis saltar los 6 euros que vale pagar el aparcamiento, puedes ir de la rontonda de entrada al aparcamiento de la duna, te bajas a la zona de chalets, aparcas esas calles y hay entrada directa a la duna. Mirar foto aérea.

La noche del viernes la hicimos en la zona de la playa Petit Minou. Un poquico al sur de la duna, unos 7 km, zonas de aparcamientos libres, baños libres, un par de restaurantes, mesas, etc, bastante bien preparado. También lo conocía de aquel viaje de Angers-Burdeos con Raquel y Carmen en la tripica.

Junto a la Duna hay muchos campings, y residencias, pero junto, junto, eeeh, así que si queréis ir, el alojamiento es sencillo. También la localidad de La Teste de Bouche, está pegada, es muy grande y tiene de todo.

Lo del momento mesa, cena, focos, camas, a pie de mar, con un bosque de Pinus pinaster precioso, y en una zona acondicionada, pues imaginaros los nenes, una locura y una maravilla.

La línea, que llegan Españolitos no se pierde y menos con niños, pero este año han sido más buenicos, aunque no nos libramos de lo que gritamos en todos los sitios y a cualquier hora. Aun decía alguien del grupo a la noche que le daba miedo la gente que había en otros coches o pescadores que dejaban las cañas a la 3 o 5 de la mañana, y yo me decía, miedo damos nosotros, que llegamos de noche, a grito limpio, con tres indios corriendo por todo y otras dos más pequeñas que también se hacían notar.

El ratico de cena, el vínico de David, las cervezas, las cigarretas, la conversa, sobre todo esto. Un grupo con el que no te juntas casi nunca, si que te ves, te saludas, etc, pero el pasar tres días juntos, puede ser que haya momentos sin palabra, pero no es nuestro caso. Nos juntamos una vez al año para este viaje y la sensación es de estar en casa, de estar con los de casa. Y tanto, que casi nos sale el sol arreglando el mundo.

Cada familia a su furgo, aunque mi Julia se va con Adriana, cosa muy peligrosa, cuando se junta fuego y pólvora.  Les dieron una noche a David, Inma y Alma, y sobre todo una mañana, de aupa.

Yo al levantarme me fui un poco de rastreador, a ver que era exactamente lo que veíamos por la noche. Encuentro los baños, dos restaurantes y ya me bajo a dar un paseo a la playa. Se levanta la tropa y sin prisa ninguna, vamos picando algo, organizando y camino de un restaurante que acaban de abrir.

En Le Petit Nice Chez Mesrand, que a esas horas era el único abierto, solo cafés, chocolates y crepes, pues a lo dicho, eso se desayuna, más el desfalco de galletas que ya nos habíamos trincado. El chocolate no es como nuestro cacao mañanero, es más amargo y los nene, no les hace gracia.

Al ratico, salimos hacia la Duna, aparcamos  y para arriba. Os aconsejo, llevaros agua y algo para comer, no es que haya que andar mucho o muy cansado, es un paseo de nada, hasta llegar arriba, pero me dio mucha envidia, ver un grupo de chavalas, que llegaron con vino, bebida, comida, unas mantas y se hicieron allí un festín del copón. Al comentarlo con un grupo de españoles que estaba arriba, resulta que uno era de Pamplona, le digo que soy de Villafranca y me dice que la madre de su amigo, Txomin, es de allí, que casualidad. Son primos de los Chavisquis. El mundo es un pañuelo y también apareció un hombre de Peralta con el que estuvimos hablando buen rato.

Que hay que ver en el alto de la Duna, pues todo y nada. Como veréis en la fotos y videos; solo el encontrártela para comenzar a subir, te impresiona y eso que ahora hay escaleras, la primera vez que estuve, era por la arena, si o si.

Desde arriba; Bahía de Arcachon, el océano Atlántico, con los bancos de arena que paran su fuerza, al volver la cabeza un mar verde de Pinus pinaster, el pino marítimo, que frena el avance de la arena, y esta Duna, poco a poco lo engulle, lo tapa, se va comiendo árboles poco a poco.

El disfrutar en la Duna, pasa por volverte un niño y hacer todo lo que te de la gana. Os repito, no olvidéis llevaros todo para hacer una sentada, con manticas, buena bebida y comida.

Tras pasar buen rato en la Duna, bajamos de nuevo y vamos a limpiarnos y a comer, luego, siesta, como Dios manda.

El sábado tarde noche, ya salimos hacia el sur, con vistas a que el domingo no tuviéramos tantos kilómetros de vuelta a casa, ya que hablamos de dormir en Burdeos, pero luego, el domingo iba  a ser duro.

En vez de bajar por la carretera en línea recta, decidimos ir a buscar cuanto antes la autopista y gran acierto.  Donde parar, pues no lo sabemos, pero muchos votos tiene Capbreton o la desembocadura del río de Bayona. Gana Capbreton. Y como a todo campeón ganador, nos hacen la foto finish, esa es la foto que falta Poky, la del Radar Frances, salimos ambas furgos, clavadicas, perfectas.

Ruta para ver toda la costa de ese pueblo y tras, una vuelta y revuelta, ponemos el huevo y lo cambiamos un poquico, para dormir más a pie de playa. Cena en la pizzería artesanal, Le Grand Large, de puta madre, hasta que llegó el momento chupito, y el inmortal más chulo que un ocho, le pide en vez de uno para probar, dos, tira, agggggg, que asco más rico.

Aun hicimos paseo y terminamos petanqueando, en un lugar que vio David al llegar. Si no jugamos a la petanca, mi hijo Sergio nos mata o lo matamos a él. Todo el día sin parar, cuando jugamos a la petanca, saca la petanca, ahí podemos jugar a la petanca, antes de cenar quiero jugar la petanca, después de cenar si o si, si no lo paso a dormir con ellos, porque seguro que soñando estaría, petanca, pentanca, petanca, pentanca, petanca,  y así hasta ahogarlo.

Todos a dormir y mañaneo el primero con David, día malísimo, nos vamos a ver el mar, decide no surfear, le pincharé a Inma para que le diga, con cara de mujer petarda; Siempre la llevas y nunca la utilizasssssssssssssssss. Nos vamos los dos de café hasta que se despiertan la bestias e invadimos la cafetería. Relax, dominó, pinturas, maquillajes, conversa, agusto, agusto, ese ratico, con el mar de fondo y lloviendo, mucho, poco, pero lloviendo, me encanta ver llover aquí.

Que ostias hacer con un día así, pues al Aquarium a SS, y a nuestro querido Gandarias, eso si, a mi me encanta rutear y David, me dice que si, que baje por carreteras de la costa, que no vaya a  la autopista.

Entramos por Biarritz, Bidart, Guethary, paro en San Juan de Luz y estos están hasta los eggs de mis rutitas, así que directos a SS, a Gandarias, la chuleta espera. A mí me encanta comer como el paleo, y a las hijas, les pongo carne de la chuleta a lo dinosaurio en la mano y se la gozan.

Llegar a aparcar y llueve cuando más, pero no puede con nosotros. En Gandarias, ya sabes, millones de pinchos, pero mi pincho estrella es, pedir la chuleta para comer en la mesas de pie a fuera.

Pensábamos irnos como tarde a las 18, pero al final, el rato allí y luego nos fuimos de paseo desde los coches, todo el paseo Salamanca, puerto y volver a lo viejo para ir a plaza Constitución y al final, decidimos cenar en SS y bajar con todo hecho.

El mago nos hace el truco de los maíces, me la metió dos o tres veces, y yo ponía los ojos y oídos atento, como un búho, pero no le pillaba, lo hacía de cojones.

Al final, cena rápida y para casa, a las 23 en Funes.

Seguro me dejo anécdotas pendientes, seguro, que me hubiera gustado que hubieran venido más, aunque los que estuvimos, fuimos de cojones.

Me encanta la Familia Chancleta, como les llamo con todo el cariño del mundo y me dan ganas de hacer no solo un viaje feis al año, me apetecen más días furgoneteros.

Este finde pasado, es de esos en los que a la vuelta, parece que has estado 4 días por ahí y es por la intensidad, por aprovechar todos y cada uno de los momentos, es porque se está agusto.

 

Pues nada chavales, hasta más ver. Au revoir

 

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