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ENTRE CEJA Y CEJA. OJOS NEGROS

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Estábamos predestinados a conocernos, a querernos y maltratarnos, por ahora, gana ella, pero vamos a volver.

Esta vía verde, la vi hace años desde la A23 cuando bajaba a Valencia y ya, estos años que nos ha dado por hacer vías verdes por donde, cuando y quienes podemos, la comenzamos a estudiar.
Ostri, si es la más larga de España y quizá de Europa. Al principio se acondicionó desde la localidad turolense de Santa Eulalia (aunque las minas están en la localidad de Ojos Negros a 34 km de Santa Eulalia), hasta la valenciana de Algimia de Alfara, pasando por varias localidades de la provincia de Castellón. Luego leo por otros sitios que se puede llegar a Sagunto y que desde el romano pueblo, hay otra hasta Valencia, Diossssssss que gozada.
La primera propuesta a nuestro grupo wasap Vías Verdes, al cual os invito a entrar, era de hacerla sin apoyo. Salir los de Funes en bici y el mochilón hasta la estación de Marcilla (los de otras localidades que están, como una amiga de Alfaro, Monteagulo y dos de Murchante, pues irían a su estaciones más cercanas) y coger tren a Zaragoza, de allí hasta Santa Eulalia un viernes, dormir y a la mañana del sábado a correr en bici. Dormir el sábado donde acabaríamos y el domingo hasta Valencia y subir de nuevo en tren, era bonita la aventura, llegará, llegará.
Finalmente, se crea de todos los que están en ese grupo de wasap, un grupete familiar, iremos dos matrimonios con tres hijos, una amiga de Alfaro con la hija y mi amigo Iván “Crack”, es que es un crack, ya le pusimos bien el mote, ya. Puede estar en cualquier ambiente y sabe estar con todos, no conocía a nadie, pero se da muchísimo y tiene mano para todos. Los demás igual, pero es que este venía solo, en fin, así es este grupo, uno conoce a otro, lo mete, se proponen salidas, el que quiere se suma y el que no, para la siguiente, además puede haber salidas tranquilas, cañeras, … pero eso si, todas acaban con chuletón, por lo menos cuando yo estoy.
Como muchas vías verdes, esta también, sigue el trazado de un antiguo ferrocarril, que suelen ser de minas abandonadas.
En 1902, la compañía minera Sierra Menera recibió la concesión de explotación de esta mina a cielo abierto para mandar metal a los altos hornos de Sagunto. Ya existía una línea de Renfe, que en muchos tramos va paralela a esta, pero la empresa y Renfe, no se pusieron de acuerdo y estos se construyeron su propia línea de anchura estrecha.
Llegaron a tener mil trabajadores, pero la Guerra Civil, las paralizó y no fue hasta 1941 cuando con grandes inversiones se volvieron a abrir. Desgraciadamente en la crisis sidelúrgica del 74, se cerró, pero aún se le calculan 110 millones de toneladas de mineral en reserva.
Después de este repaso a la historia de esta línea, seguimos con los líos de preparar el finde, ya que vamos con hijos y hay que hilar bien fino , así que dos semanas antes que bajé a Valencia, me entro en Santa Eulalia del Campo, para pedir información in situ y si puedo dejar reservas hechas, ya que, ya sabíamos quienes íbamos a ir.
Acercándose el finde que nos íbamos a ir, aparecen los temporales, alerta naranja, todo el mundo revolucionado y yo quitando hierro, otros agoreros poniéndolo, pero decidimos que sí, que vamos a ir, que si llueve, dentro de los bares o en Dinópolis o donde sea, haremos el finde.
Yo y Raquel, lo teníamos claro, haga lo que haga, yo salgo, después de hacer la Vía Verde Plazaola congelados y lloviendo, el resto nos parecerá estar de vacances.
Cogemos el carro del Club Murchantino BTT Karrikiri, a través de Mery, un tormento, como un saco cemento, pero que hemos congeniado mucho más que muy. Días antes lo dejamos cargado y a las 15,30 horas les digo de salir, pensando en salir a las 17 horas, buen margen no, pero es que nos conocemos.
Mi mañana de curro fue dura y tuve que dejar cosas pendientes, así que llegué con el tiempo justico, justico. La familia Osés Moreiro ya está en mi casa, terminamos de cargar, esperamos a Iván que sale del insti en Pamplona y una vez todo listo en Funes,  a por Raquel a Alfaro.
Con semejante carro, todo el mundo nos mira y no es para menos, Raquel, desde el balcón, al llegar a por ella, no puede evitar hacerle un par de fotos al trolebús que le va a llevar todo el finde.
Fuimos por autovía hasta Cortes y luego nos metimos a Mallen, Frescano, Agon, Magallón, Fuendejalon, Ricla, La Almunia de Doña Godina, Cariñena y a la A23. Me encanta ir ese tramo de carretera de Mallén a La Almunia, me trae grandísimos recuerdos de viajes con mi padre, me gusta, pero que mucho, muchismo que decía él.
Paramos a merendar en el coche en Cariñena y resulta que Iván va al bar y se encuentra a un antiguo profesor suyo del Colegio Amigó de Pamplona y nos lo cuenta. Va Fernando y le dice que él también estudió en Amigo y que conoce a Chechi, creo dijeron, comienzan a hablar de compañeros y se conocían a varios, casualidades de la vida.
Ya salimos de esa parada y entramos en la A23, llueve que te cagas, pero de verdad, yo noto aquaplaning y cada vez reduzco más, con semejante carro, voy cagado pero no les digo nada, vamos toda la familia en mi furgo, más Raquel y su Daniella, e Iván, con un carro del copón, fui muy muy cagadete.
Ya llegamos por fin al Hostal Suvesa de Santa Eulalia, yo quería haber dormido en la casa Rural El Molino, que la visité, me la enseñaron, pero estaba ocupada ese finde. Es un hostal cutrillo pero nos hizo la función, además nos dejó meter el carro en el garaje, todo un detalle.
Por la noche al pueblo, al bar de la estación y a cenar al Bar Jiloca, que lo llevan unos cubanos muy amables. Al día siguiente, resaca a las 7,45 para salir a desayunar y darle a la bici.
El primer día salimos Fernando, Iván, Raquel y yo, buen desayuno y a darle duro. Paisaje sin más, día buenísimo, lo mejor el cielo, el ir entre el río Jiloca y el monte estepario, te permite ver paisajes muy diferenciados.
Llevamos buen ritmo, y solo yo soy el que paro, me dicen el canso de las fotos, pero es que para luego hacer una crónica, hacen falta. Además, me gusta pararme con lugareños que encuentro. Los primeros, una pareja de paseo por la vía verde me dicen los pueblos que estoy viendo, ellos son de Cella, localidad donde la vía verde pierde su recorrido natural, al estar la papelera de Cella en medio, es una mole pestosa, malhumorada, pero quiero que quede plasmada la antigua estación de Cella, con la mole humeante y me paro a hacer fotos.
Ya hemos pasado por varios tramos donde las lluvias de estas semana, han dejado lodozales en nuestra vía y por fin llegamos al primer sitio imposible. Un paso bajo el tren, está anegado, así que toca saltar por encima de las vías del tren y al pasar, ya vislumbramos el aereopuerto de mercancías que hay en esta zona.
Luego nos vuelve a tocar otro paso bajo la autovía anegado y en vez de pasar por la autovía, la bordeamos hasta encontrar un paso de ganado bajo la misma y continuamos por la ruta.
Al llegar a la estación de Teruel, comienzan los problemas serios, Iván pincha y no hay manera de arreglar esa cámara, así que la cambiamos y tampoco hincha del todo, pero sigue. Bajada grande, subida grande y comienzan los Game Over.
Paso un lodozal entero y los otros tres se quedan antrancados, se bajan, a dos se les queda el calzado en el barrizal. Limpiamos las bicis, arranca Fernando y parte el cambio de la bici. Game over player 1. Llamamos al apoyo en carretera, les damos la ubicación y se ponen de camino a recogerlo. Nada más despedirme de él, salgo el primero y a 10 metros, yo la misma rotura, game over player 2, pues nada, solo quedan Iván y Raquel.
Aquí tras mi retirada, el paisaje agreste se había convertido en muchos campos de Quercus ilex, encina, con micorrizas para producir truja negra de Teruel, muy famosa y codiciada. Se ven muchos campos de encinas para trufas y campos de Lavandula officinalis, incluso mezclados, bosque de encinas y alineaciones de lavanda en la misma parcela.

Aquí comienzan túneles y viaductos , vistas bonitas y me lo perdí,  volveré. 
Nos recogen y vamos hasta Albentosa, donde haremos la segunda noche en el Hostal Los Maños. Está bastante mejor que el anterior. Dejamos todos los titos en las habitaciones y a comer, hay brasa, ya lo sabía, había estado ahí, hacía dos semanas, así que la pregunta es; ¿hay chuletón?, respuesta; Si. Pues haznos el mayor que tengas.
Aquí también se portaron genial y nos dejaron meter el carro en un garaje.
Siesta y a esperar a Iván y Raquel que llegan victoriosos, no sin pagar peaje, de buenos lodozales, agua en túneles y hambre. 97.59 km.
A la noche decidimos cenar en Ruebielos de Mora, tenía muchísimas ganas de conocer este pueblo, y jodó que si mereció la pena. Es un pueblo precioso, todo bien cuidado con muchas casa señoriales y tras paseo y varias cañas, cenamos en Casa Vicente. Camarera majísima, bueno, todo el servicio encantador y rapidísimo, por fin, un sitio rápido y eficaz, hasta entonces no habíamos tenido esa suerte.
La mañana del domingo, todavía sale mejor día, los nenes se animan y salimos de ruta, tras desayuno potente; Raquel, Daniela, Sergio, Julia, Unax y yo con Carmen en la silla.
Julia, Unax y yo con mi paquetera Carmen, nos quedamos atrás, paramos, fotos, se cansan, les duele el culo y aunque la idea era ir de Albentosa a Barracas con ellos, al cruzarme con un ciclista de Albacete, me dice que hay tramos de muchísimo barro, que vamos a atascar, así que decido llamar al apoyo, dar la ubicación y salir a carretera. Nos encuentran pronto, pero tengo el problema de que un paso bajo la vía de Renfe, está anegado. Paso a los niños, paso sus bicis y al coche de rescate hasta Barracas, donde llegarán los otros cuatro.
Ya en Barracas que es Valencia, los campos han cambiado, deja de haber encinas truferas y pasamos a almendros, olivo y vid.
Se animan la madres y los pequeños, nos quedamos solos Fernando y yo de apoyo con las dos furgos y vamos por un camino cercanos a ellos, los vamos viendo y hacen una parada, el pequeño Gaiska, dice que ya vale, lo ha hecho muy bien, ha sido todo un campeón. Sergio y Julia, se bajan con él y el resto sigue. Julia y Carmen conmigo a la expert y Sergio y Gaiska con Fernando en su transit.
Los volvemos ver parados, el problema de todos los días, un paso bajo las vías, está anegado, así que le paso la bici con Manex a Sandra y a ella a corderitos, a coqueletas, o como le llaméis y siguen, le está encantando a las madres madrosas.
Nueva llamada, Daniella ha pinchado, hay que rescatarla y ya nos habíamos ido bastante adelante. Tras cogerla, nos vamos a buscar donde la vía verde se cruza con la carretera de Viver y en su estación llegamos a la vez que las madres. Iván y Raquel ya han pasado, van como un cohete, quieren llegar a Sagunto y el día de hoy ha sido tranquilo, nos hemos retrasado bastante por los críos, Fernando debe volver que tiene campeonato de paddel, así que no nos queda mucho tiempo.
Al final decidimos esperar a Raquel en Altura, la recogemos y de aquí los Osés Moreiro se suben para Funes, son las 14 horas, comerán de camino y nosotros hemos quedado con recoger a Iván en Algar de Palancia, pero para cuando salimos y demás, se ha pasado, va a fuego.
Nos llama, game over player 3, ha reventado antes de llegar a esa localidad y acabo de pasarme la salida. Vuelta y ahí lo pillamos en el kilómetro 184.5, comiendo mandarinas, coloreadas en el árbol. Quién no haya comido nunca naranja o mandarinas coloreadas en el árbol, no sabe de que hablamos, lo que nos llega a nosotros, se coge por lo general verde y con un chute de etileno, lo ponen naranja.
Pues nada, vuelta para casa, parada en Barracas a repostar y comer en el Norte para llegar a ver el final del partido de Fernando, que arrasó de pareja con Fiedo Carlos. Zafarrancho de ropas, bicis rotas, llenas de barro y con ganas de hacer la siguiente.
Chicos, fue un verdadero placer.
Via verde de Ojos Negros, te la tengo jurada, volveré.

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